SOBREPERSONAS... (humanos con recursos) y no "recursos humanos", que aportan conocimiento y no sólo información, que son ciudadanos de sus empresas, además de su ciudad, sobre mejoras, ideas, crítica, etc... Sobre gestión comprometida, innovación, organización, sobre buena música, sobre...

18.12.05

Vigilancia tecnológica e Inteligencia Competitiva.

Usos y aplicaciones en la empresa Navarra.


La globalización empresarial en la medida que configura un entorno económico diferente define un nuevo marco de competencia que condiciona a las organizaciones más que nunca, obligando a su renovación continua, a aumentar su capacidad de reacción y a tener sistemas de alerta que identifiquen nuevas oportunidades de negocio.

Los elementos que aglutinan y llevan a agilizar estos procesos tienen un denominador común: el conocimiento.

La vigilancia y captura de datos, información, conocimiento, etc , bien sea orientado a los clientes, proveedores (comercial), competidores actuales o futuros (competitiva), la tecnología, el conocimiento experto (tecnológica) u otros indicadores económicos, sociales, más o menos accesibles (entorno) es un elemento cada vez más importante para las empresas que ha ido evolucionando y perfeccionándose a la vez que lo han hecho la tecnología y las telecomunicaciones.

Por ello, en la medida que una organización sea capaz de atraer el conocimiento necesario (búsquedas simples o avanzadas), adquirirlo, representarlo, transferirlo y reutilizarlo por sus profesionales de forma colaborativa estará en una mejor posición para ofrecer nuevas funcionalidades a sus clientes, realizando una gestión del conocimiento eficaz y llevando a cabo políticas alineadas con la denominada “Economía del conocimiento”.

El conjunto de métodos y herramientas centrados en la búsqueda, obtención, tratamiento, almacenamiento y difusión de la información, siempre que esta sea relevante para la empresa; es decir, se contemple en el marco de una estrategia determinada, previamente definida, se conoce como inteligencia competitiva.

No obstante; y dicho ésto, les propongo que pensemos en nuestra comunidad, en una “empresa tipo” situada en Navarra, pensemos en sus preocupaciones, puntos fuertes y áreas de mejora, en el equipo directivo que la lidera, etc... en definitiva, pensemos en una PYME Navarra (la mayor parte de las empresas de nuestra Comunidad entrarían dentro de esta denominación) y a continuación, poniéndonos en su lugar, es posible que nos surjan reflexiones y preguntas del tipo:

...de acuerdo, todo ésto está muy bien pero ¿qué resultados obtiene mi empresa?, ¿qué inversión es necesaria?, ¿cómo se hace operativa la vigilancia en una pequeña o mediana empresa?, etc...

Trataré de ir por partes:

En primer lugar, la puesta en marcha de procesos de vigilancia permite anticiparse, encontrar respuestas y localizar la información relacionada con un tema previamente definido, reducir riesgos y aumentar nuestra capacidad de innovación. A partir de ahí, recuperados los documentos que cumplen con los parámetros objetivos, éstos se deberán analizar, valorar, ordenar, clasificar, haciéndolos accesibles y de fácil uso.
Existen opciones de búsqueda de diferentes características, gratuitas o de pago, con más o menos prestaciones a la hora de localizar información. No obstante, obtener resultados depende, en la mayor parte de los casos, de la habilidad del usuario a la hora de formular la consulta, priorizar necesidades, analizar la información disponible y los “gaps” existentes, identificar y validar la fiabilidad de las fuentes, así como las herramientas a utilizar, ser flexibles y, cuando sea necesario, contar con expertos. Teniendo en cuenta estas premisas la cuestión sobre la inversión necesaria puede ser, en la mayoría de los casos, no demasiado relevante.

En cuanto a la tercera pregunta, podemos decir que existen distintas opciones y herramientas a la hora de implantar un sistema de estas características. Las herramientas de software, son fácilmente abordables y haciendo un uso inteligente de las mismas podremos conseguir una amplia variedad de objetivos.
El abanico de posibilidades existentes nos permitirá acceder desde los básicos directorios (Yahoo, Snap, look Smart...) a los más exhaustivos y actualizados motores de búsqueda (Google, ask,...). En el caso que queramos centrarnos en búsquedas más avanzadas accederemos al uso de metamotores (Dogpile, Kartoo,...) agentes de búsqueda (googlealert, Copernic...), Web invisible (internetinvisible, Incywincy ...) hasta contar con el apoyo de portales específicos (Cemitec...), servicios de información externos a la empresa (Infocenter...), etc...Teniendo en cuenta lo visto, la clave está en definir una adecuada estrategia de vigilancia y el dominio de aquellas herramientas (no muchas) que respondan a nuestras necesidades.

El tamaño de la empresa no será, por tanto, una variable que condicione o defina la pertinencia o no de la función de vigilancia. Por el contrario, cuando en nuestro día a día percibamos que la tecnología se puede comprar sin demasiada dificultad, que el producto es conocido, que no existen diferencias destacables en costes y que, sin embargo, el valor se encuentra en aportar algo más cada día, dando soluciones innovadoras y diferentes al resto, necesitaremos, posiblemente, conocer y aplicar alguna de las herramientas disponibles en el mercado para realizar funciones de vigilancia.

Así por ejemplo, si nuestro objetivo es conocer qué hace nuestra competencia diseñaremos un proceso acorde a los objetivos y puntos críticos a vigilar (nuevas actividades, inversiones, distribución, venta, comunicación...) y que, a partir de ahí, permita que el conocimiento una vez depurado sea accesible, seleccionando previamente los profesionales de la empresa que necesiten estar permanentemente informados sobre esta cuestión. Es, en este momento y otros muchos similares cuando el conocimiento se convierte en un factor esencial para la competitividad de nuestra organización y cuando se hace; igualmente necesaria, una aplicación real de los procesos de vigilancia en la empresa, incorporándolos a nuestro trabajo diario como una disciplina tan necesaria o más, si cabe, que otras tradicionalmente asumidas y entendidas por todos.